• Ellas a través del cinematógrafo

Never Rarely Sometimes Always: ojalá siempre, siempre, siempre.

Actualizado: 30 de nov de 2020



El fin de semana pasado, dentro del Los Cabos Film Festival se pudieron apreciar bastantes joyas fílmicas. Un ejemplo de ello fue el último largometraje de la cineasta Eliza Hittman Never Rarely Sometimes Always estrenado este 2020 en Sundance Film Festival.


Never Rarely Sometimes Always es la historia de Autumn una adolescente menor de edad, retraída y solitaria; pero la cual disfruta cantar, estudiante de preparatoria y cajera de una tienda de abarrotes en Pennsylvania. Autumn vive con su madre, hermana y el que parece ser su padrastro del cual no recibe mucha atención y que demuestra conductas machistas y violentas con ella al igual que con su madre.


El personaje principal tampoco tiene muy buena relación con sus compañeros de la escuela, al observar cómo ellos se burlan de ella después de cantar. Su única amiga es su prima Skylar, con quien además de compartir el mismo trabajo, emprenderá el viaje en este coming of age de subidas y bajadas pero sabiéndose ambas acompañadas.


El trabajo de Hitmman muestra el embarazo de una adolescente de bajos recursos, pero que cuenta con un seguro médico y un trabajo del cual puede disponer un poco de dinero para poder pagar un autobús hacia Nueva York y así realizarse el procedimiento.


Este año principalmente ha sido marcado no solo por la cuestión pandémica, sino también por la lucha de los derechos de las mujeres y la fuerza que han agarrado las diversas manifestaciones en contra del machismo, feminicidio, la libertad por decidir sobre nuestros cuerpos y las maternidades deseadas.


Es por ello que Never Rarely Sometimes Always llega en el momento preciso para cuestionarnos, cada una desde nuestras trincheras, los privilegios o desventajas con las que contamos a la hora de protestar a favor o en contra del aborto.


Ante la precariedad que sufre el personaje, el vacío e incertidumbre que siente, el acompañamiento que obtiene de Skylar, y los obstáculos jugando en su contra para alejarla cada vez más de su objetivo, ella toma fuerza y decide confrontarlos. El primero es no contar con el apoyo de la pareja, que a propósito la directora no deja claro si es el padrastro o el chico que le hace una seña obsena al salir de la cafetería, pero que en realidad eso no es relevante, porque lo que plantea el filme es que sea fulanito o sultanito, quien tiene el poder de decisión es la mujer, independientemente de su circunstancia.


Aunado a ello, es claro que el contexto social, psicológico y romántico juegan en contra de Autumn. Después de hacerse una prueba de embarazo casera y resultar positiva, acude a un centro para realizarse un ultrasonido y confirmar lo anterior. Al exponer su idea del aborto, recibe como respuesta un video que habla en contra del aborto, decisión que para ese momento ya ha tomado y que no pone en duda ni un segundo.


En Pennsylvania el aborto es legal. Sin embargo, las adolescentes menores de 17 años deben contar con el permiso de alguno de sus padres; en este caso el de su madre, en quien no tiene ni un mínimo de confianza. Por ello llega a Nueva York donde le dicen que es legal mientras cuente con 12 semanas, pero en su situación tiene 18, por lo que una vez más tiene que trasladarse y esperar más días.


Antes del procedimiento, Autumn se confronta durante una encuesta donde finalmente vemos el quiebre del personaje, confesando que ha sido violentada y algunas veces obligada a mantener relaciones sexuales. Es el momento justo donde si ya empatizábamos con el personaje desde el principio terminamos de abrazarlo, deseando que ojalá siempre como logra el aborto, logre terminar con la violencia en casa, con el machismo, con la religión y las culpas que esta impone, por que ojalá nunca tuviéramos que incluso pasar por cada una de estas circunstancias de las cuales estamos rodeadas en el diario vivir.


El dinero se acaba al pagar transportes, comidas y una diferencia del seguro médico para que no se enteren en casa de su uso. A pesar de pasar hambre, a pesar de que Skylar tiene que conseguir dinero con un chico que acaba de conocer, Autumn lo logra.


Tristemente para muchas mujeres la realidad es otra y se pudiera encontrar la película como algo inalcanzable, porque la verdad es que no muchas pueden dejar sus trabajos, no cuentan con los recursos necesarios o se encuentran geográficamente en un lugar muy remoto.


Never Rarely Sometimes Always nos lleva a una reflexión deseando que ojalá nunca debamos sufrir más violencias, ojalá raramente seamos menos las que tengamos que viajar desde otro estado para someterse a un aborto a otros lugares donde ya es legal y que contemos con el dinero para pagar los gastos que ello requiera y que no solo las que cuentan con ciertos privilegios tengan acceso a ello, ojalá a veces, muy pocas veces sea cuestión de lidiar con el hambre por unos días en una ciudad desconocida, pero que siempre, siempre, siempre podamos decidir por nuestros cuerpos, nuestras maternidades y sobre todo siempre sabernos acompañadas entre nosotras.


Por: Ingrid Jigar








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